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Ulalalau (Laura Avinent)

Ulalalau (Laura Avinent)

Tras más de dos décadas como directora de diseño e innovación empresas privadas, Laura Avinent tomó el nombre de Ulalalau para convertirse en fotógrafa creativa. Fundadora del grupo 4FOOLS!, sus trabajos fotográficos destacan por su capacidad de capturar la belleza interior de las personas y los animales, y hacer que se conviertan sueños.

Apasionada viajera en busca de las nuevas tendencias creativas, artista multidisciplinar que trabaja tanto en el campo del diseño y la comunicación visual como en su obra, más intimista y personal que refleja sus búsquedas a través del arte.

La artista castellonense combina fantasía y fotografía, demostrando dominio técnico y estético, para sumergirnos en un particular mundo barroco poblado de seres maravillosos de belleza distante y ensimismada. Nos adentra en su mundo creativo en el que sus protagonistas son reales pero a la vez casi mágicos. Por eso, de su mano, nos plantea un mundo irreal que no solo nos es presentado como muy auténtico, sino que además no es nada azucarado.

La fotografías de Ulalalau tienen una belleza inusual, ya sea porque emanan cierto aire de desamparo, de ternura, o porque lo que a priori pareciera irreal ahora se presenta como una verdad absoluta.

Año: Castelló, 1967


Página personal:  ulalalau.com

OBRAS

Título de la obra: Sin Título

Año: 2016

Medidas: 60 x 80

Técnica: Impresión digital sobre papel

Tipología: Fotografía
Inventario: 802

Contexto:

Avinent trabaja especialmente la postproducción en su obra, pero en este caso retrata al animal de una marea fortuita. El corazón de vaca que ataca la bestia era atrezzo de otro proyecto, y el gato apareció por sorpresa. No es cierto que en la fotografía, entre el objeto de origen y su reproducción, sólo intervenga la instrumentalidad de un agente no vivo, no es cierto que en contra de la intervención creadora del animal humano, el objetivo de la cámara capte y reproduzca el mundo directamente y de forma automática, como si el fotógrafo no dejara su huella, la expresión de su subjetividad. La imagen fotográfica actúa contra la propia corrupción del tiempo, lo embalsama antes de que sea demasiado tarde, y eso no puede hacerse sin la ilusión que crea la artista. Puede que las fotografías nos traigan el ADN del mundo como fósiles de la realidad, pero son siempre una interpretación, un sustituto de ella, una especie de desprendimiento de la piel de una realidad palpable. La fotografía es materia orgánica, habla por sí misma como parte de la realidad, y es una segunda naturaleza de la misma, porque participa del mundo que representa, se apodera de la esencia, el núcleo, la sustancia original del objeto representado, siempre bajo el prisma subjetivo del creador.

Sala: 9