18 Mar Silvestre Moros, Miguel
Experimentado conocedor de las herramientas y materiales sus obras de preciso acabado optan por la pureza de las formas huyendo de lo accesorio. Fiel a una cuidada técnica que muy pronto llegó a dominar durante su formación académica decidió abrirse a las influencias extranjeras que pasaban inadvertidas o conscientemente omitían los académicos de la década de los 50 y 60 encargados de mantener sin mácula el clásico canon. Con apenas veinte años controlaba la figura humana hasta ser capaz de proporcionarla mentalmente. Posteriormente decidió investigar nuevos temas que se acercaban cada vez más al objeto cotidiano. Sin perder nunca de vista la factura técnica y huyendo de los detalles anecdóticos, cultivó una suerte de minimalismo formal que ejercita también en la vida cotidiana y en sus relaciones personales. Un hombre directo, de una gran clarividencia y amplio conocedor de la historia del arte que, como en sus obras, cuida al detalle todo lo que dice y, sobre todo, cómo lo dice. Reservado en lo personal, minucioso en el trabajo, es una persona humilde, cercana y amable. Sus tres pasiones fueron siempre la familia, la escultura y la docencia. Pasiones que ha sabido entremezclar disfrutando al máximo de todo cuanto ha hecho sin grandes pretensiones de trascender públicamente ni preocupaciones excesivas por el éxito económico.
Miguel Silvestre Moros es uno de esos artistas que no puede recordar a qué edad empezó a disfrutar haciendo arte. Desde muy temprano dibujaba incesantemente todos los rincones de la casa desde los detalles arquitectónicos hasta los objetos cotidianos, tema que agotó hasta que careció de sentido continuar con él. Pronto salió a la calle y comenzó a dibujar las calles de Llíria, calles enteras primero, fachadas después con todo lujo de detalles. Con apenas nueve años aprovechaba las lluvias copiosas para proveerse del barro que enlodaba las calles y con él comenzó a modelar sus primeras figuras antropomorfas. Dibujos y esculturas cargados de verismo y minuciosidad que hacían presagiar en aquel niño despierto y constante un buen futuro como artista plástico.
A lo largo de su trayectoria artística ha mantenido siempre la constante de agotar todas las posibilidades de un tema y buscar otros motivos, técnicas y materiales con los que seguir investigando. Sin ir más lejos, su desembarazo del canon impuesto por la Academia al controlar a la perfección la figura humana. De las pequeñas figuras antropomorfas en bronce a los torsos en madera y piedra, de las palomas a las cabezas, de las manos en numerosos materiales al objeto cotidiano principalmente en madera ya sea en esculturas de bulto redondo o en relieves en bronce, las latas deformadas y las chumberas sin perder nunca la curiosidad ni abandonar el rigor en el trabajo, la investigación de la plasticidad y las posibilidades de la materia.
Texto: https://silvestremoros.com/
Año: Llíria, 1942
Documentación sobre el artista en CIDA: Consulta
Página personal: https://silvestremoros.com/
Título de la obra: Sin título
Año: 2021
Medidas: 65 x 90 x 10 cm
Técnica: Talla en madera
Tipología: Escultura
