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Martí Moreno, Manuel

Martí Moreno, Manuel

La obra de Martí Moreno plasma una visión de la sociedad desde una vertiente intimista y una esperanza humanista; cree firmemente en la belleza, y eso lo lleva a creer en el ser. Es lúcida y contemporánea, a pesar (o quizá por eso mismo) de transitar por encima de los vaivenes de las tendencias con contundencia conceptual y formal, y todo eso sin renunciar a la poética.

Destacamos la valoración que el artista hace de los materiales como parte fundamental del proceso. Lejos de ajustarse a los prototipos históricos, el escultor prescinde de todo rigorismo iconográfico en la búsqueda de cierta austeridad formal que resulta potenciada por el uso de determinados materiales como las mallas metálicas o las tuercas, o la claridad monocroma con que reviste los acabados.

Así mismo es justo referenciar el cadencioso y cautivador desarrollo del movimiento, manifestado por una clara preferencia por los ritmos suaves y por formas ligeramente oscilantes con respecto a sus ejes de simetría, como procedimiento básico para romper el riguroso esquema compositivo bilateral de base que impera en la anatomía humana, y aportar esa contenida movilidad a la que Martí Moreno nunca renuncia en sus obras.

Licenciado en Bellas Artes (Escultura) en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de València, ha obtenido diversos premios de escultura, entre los que detacan el  I Premio Senyera de Escultura 2007 del Ayuntamiento de Valencia o el I Premio III Certamen de Escultura Silvestre de Edeta 2011.

 

Año: Valencia, 1979


Página personal:  Página web

OBRAS

Título de la obra: Despertar

Año: 2019

Medidas: 270 x 170 x 250

Técnica: Acero al carbono soldado, galvanizado y pintado

Tipología: Escultura
Inventario: 810

Contexto: Obra perteneciente a la exposición Ánima Animal de la Sala 30. Fuera de sala, y como inicio y cierre de la muestra, situamos la escultura Despertar de Manuel Martí Moreno (Valencia, 1979). Al definir al hombre, los griegos, especialmente Aristóteles, consideraban tanto la sustancia animal como la diferencia racional, de modo que un ser humano no podía ser solo animal ni solo racional, ambas características se sostenían una a la otra: no hay racionalidad en el ser humano sin animalidad, ni animalidad sin racionalidad. Luego, contrapusimos estos dos términos como si fueran contrarios (especialmente desde una perspectiva romántica), y vimos al animal como un ser irracional, brutal, bestial; quisimos poner límites al lobo que es cada humano.

Sala: Patio