22 Ago Alberti, Rafael
La primera vocación de Rafael Alberti fue la pintura, patente ya en sus primeros años cuando en El Puerto de Santa María dibujaba los barcos que hasta allí llegaban. Pero su auténtico descubrimiento de la pintura se produce en 1917, cuando, por motivos familiares se traslada a Madrid y entra por primera vez en el Museo del Prado, al que años más tarde desde su destierro argentino rendirá homenaje en uno de sus libros mayores: A la Pintura, dedicado a Picasso. En él quedará plasmado no sólo su deslumbramiento hacia la pintura y hacia uno de los museos más bellos del mundo, sino también su minucioso conocimiento de las escuelas pictóricas, las técnicas y procedimientos utilizados, el estilo de cada pintor.
Su primera exposición es colectiva y la realiza en 1920 en Salón Nacional de Otoño de Madrid, junto a Vázquez Díaz, y dos años más tarde expone en el Ateneo de la misma ciudad. Sin abandonar del todo su vocación pictórica, su vida va abriéndose a lo que será el centro de su inspiración: la poesía. Ambas vocaciones las fusionará Alberti en la creación de sus «liricografías», en las que dibuja sus versos («diérame ahora la locura / que en aquel tiempo me tenía / para pintar la poesía con el pincel de la pintura»). Debajo del poeta late siempre el pintor y viceversa. Su poesía es plástica, llena de color, luminosa como su pintura. Antes de escribirla, según él, tenía que verla dibujada. Y su pintura tiene todo el lirismo de sus versos, el ritmo de sus composiciones métricas. Picasso, en un dibujo que le regaló, le puso la siguiente dedicatoria: «Del poeta Pablo Picasso al pintor Rafael Alberti».
Su labor como pintor, aunque se acentuará más tarde en Italia, nunca la abandonará. Así, durante su exilio argentino, además de pintar para exponer en 1947 en el salón Arte Bella de Montevideo, también mostrará sus dibujos y liricografías en la sala V y en la Galería Bonino, de Buenos Aires. La personal visión de Alberti para el diseño gráfico lo llevará a realizar diversos trabajos como cartelista. Algunos de sus carteles se difundieron por toda Italia, como Rapporto tra l´uomo e l´ambiente naturale y No allo sterminio degli ucelli, ambos en defensa de la naturaleza y el medio ambiente. Su amistad con Joan Miró, Antoni Tàpies, Manolo Rivera, Antonio Saura, Robert Motherwell, Roberto Matta…, hará que colabore en trabajos conjuntos con muchos de ellos.
En 1964, presenta X Sonetos romanos, aguafuertes y grabados en plomo, con los que obtiene el primer premio de grabado en la V Rasegna d´Arte Figurativo di Roma, en 1966. Ese mismo año con motivo del 85 aniversario de Pablo Picasso realiza un conjunto de grabados en plomo y dibujos originales a color, Los ojos de Picasso, que se expusieron en la Galleria Il Segno, de Roma. Y en 1970 acaba su carpeta de serigrafías Corrida, en la que pone de relieve su personalísima visión de la fiesta de los toros e interpreta todas las suertes del toreo. En 1971, Homenaje a Picasso, carpeta de grabados, con motivo del noventa cumpleaños del pintor malagueño. En la Galería Rondanini de Roma presenta, en 1972, en la exposición titulada La palabra y el signo, la carpeta El lirismo del alfabeto, que consta de veintiséis serigrafías en color y otras tantas en blanco y negro. Ese mismo año expone toda su obra gráfica en la misma galería, con motivo del homenaje que se le rinde por su setenta aniversario. En 1975 la Fundación Rodríguez Acosta de Granada le encarga la carpeta Nunca fui a Granada. Su carpeta de serigrafías Canción de amor aparecerá en 1977. Será también en Roma en donde Alberti realice El juego de la Oca-Toro, en madera serigrafiada, como un hermoso juego infantil en donde, acompañados por las figuras de estos dos animales, podemos recorrer todo el tablero, sujeto a las antiguas reglas del conocido juego. Tras su vuelta a España, su labor como pintor se verá solicitada para realizar durante varios años los carteles para los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en El Escorial y los mismos celebrados en Almería. También se le encargarán, entre otros, carteles para Encuentros en el Mediterráneo, A orillas del Guadalquivir, Bienal de Flamenco de Sevilla, Homenaje a Machado, Claveles rojos para Mao-Tse Tung, Amnistía Internacional, Carnaval de Cádiz, Feria de El Puerto de Santa María, Centenario Jorge Guillén, Centenario Gerardo Diego… Sus dibujos ilustran libros propios y de otros autores, portadas de discos, así como carteles de toros, campañas del P.C. Su participación en el mundo del diseño gráfico ha sido muy abundante y elogiada, por su inconfundible personalidad que hace imposible no reconocer al instante su autoría. En 1985 se presenta en Madrid Las 4 estaciones, carpeta compuesta de doce láminas, de las que un poema manuscrito y dos dibujos corresponden a cada estación del año. En 1990 realiza la carpeta Bestiario. En 1997 aparece su carpeta Todo Alberti, grabados en color agrupados en cuatro apartados: amor, naturaleza, toros y mar. ARCO, la Feria del Arte Contemporáneo, homenajeará al pintor, en 1991, con una exposición antológica de su pintura, de la que realizará el cartel anunciador.
Frente a los arabescos multicolores de otras épocas y la minuciosidad de orfebre en los más pequeños detalles, la última etapa de la pintura de Rafael Alberti se caracteriza, salvo excepciones, por la utilización de la línea única, sobria, de un solo trazo, como una adecuación de la edad a su actividad pictórica. Cabe destacar, sobre todo, los exuberantes desnudos femeninos en negro o aquellos de adolescentes en donde parece poner a prueba, una vez más, su prodigioso pulso.
Año: El Puerto de Santa María, 1902-1999
Documentación sobre el artista en CIDA: Consulta
Página personal: https://rafaelalberti.com/
Título de la obra: Poema e ilustraciones
Año: 1948-1952
Medidas: 28,5 x 21 cm
Técnica: Litografía y escritura a máquina sobre papel
Tipología: Poesía gráfica
Contexto:
Poema Retornos de los días colegiales, sección del poemario Retornos de lo vivo lejano y el poema “Botticelli” escrito a máquina, perteneciente a su libro A la pintura. Dedicado a Estela y Patricio Canto por Rafael Alberti. Firmado por el autor.
Testimonio autógrafo firmado por el autor y dedicado a Estela y Patricio Canto, lo que le confiere un notable interés documental y bibliográfico dentro del conjunto de materiales de circulación privada vinculados a la obra de Alberti. Estela y Patricio Canto fueron dos figuras relevantes, aunque durante largo tiempo poco reconocidas, de la vanguardia intelectual y la bohemia literaria argentina del siglo XX. Hermanos y destacados traductores, formaron parte del entorno de la revista Sur, uno de los núcleos culturales más influyentes de la modernidad literaria en Hispanoamérica.El documento reúne poesía y materiales vinculados a la creación del autor, entre los que se incluye el poema siguiente:
“Por jazmines caídos recientes y corolas
de don diegos de noche vencidas por el día,
me escapo esta mañana inaugural de octubre
hacia los lejanísimos años de mi colegio”
Este tipo de escritura se inscribe en una línea fundamental de la obra de Alberti, especialmente en textos como Retornos de lo vivo lejano, donde el pasado es reinterpretado desde la distancia del exilio y la memoria adquiere una dimensión poética autónoma. Asimismo, el interés del autor por la relación entre palabra e imagen se relaciona con su trabajo en obras como A la pintura, donde experimenta con la correspondencia entre lenguaje verbal y visual. En este contexto se menciona también el poema “Botticelli”, escrito a máquina y vinculado a dicha exploración estética, que refuerza su diálogo constante con la tradición pictórica.
Título de la obra: Gallo
Año: 1979
Medidas: 33 x 24 cm
Técnica: Dibujo de rotuladores sobre hoja de cortesía “A la pintura”.
Tipología: Pintura
Contexto:
A la pintura, es una de las obras literarias más importantes de Rafael Alberti. Publicado originalmente en 1948, este libro constituye un homenaje del poeta a la historia del arte y a los grandes maestros de la pintura, reflejando la profunda relación que mantuvo con las artes visuales a lo largo de toda su vida. La presencia del dibujo autógrafo del artista sobre una hoja vinculada a dicha publicación enfatiza el diálogo constante entre palabra e imagen que caracterizó gran parte de su producción artística.
El gallo fue uno de los motivos más frecuentes en la iconografía de Alberti. Presente en numerosos dibujos, estampas y composiciones gráficas, este animal aparece asociado a valores como la vitalidad, la libertad, la imaginación y el mundo popular mediterráneo. Su silueta sencilla y expresiva permitía al artista desarrollar un lenguaje espontáneo y de gran fuerza visual, cercano en ocasiones al dibujo naif y a la escritura automática.
Rafael Alberti fue uno de los escritores más importantes de la Generación del 27 y una figura fundamental de la Edad de Plata de la literatura española. Galardonado con premios como el Nacional de Poesía, el Cervantes y el Nacional de Teatro, desarrolló una trayectoria artística marcada tanto por la literatura como por las artes plásticas.Antes de dedicarse plenamente a la poesía, su primera vocación fue la pintura. Tras trasladarse a Madrid en 1917 y descubrir las colecciones del Museo del Prado, comenzó a formarse como artista y expuso sus obras en el Salón de Otoño de Madrid en 1920. Sin embargo, la muerte de su padre le impulsó hacia la escritura, ámbito en el que alcanzó un rápido reconocimiento y se integró en el círculo de autores que posteriormente conformaría la Generación del 27.
